miércoles, 19 de agosto de 2009

Los niños Invisibles

La publicación anterior me trajo un recuerdo. Antes de leer esta, de ser posible, lean la anterior.

Voy a contar algo más de Canura. En realidad, no es un invento mío, si no de mi tío Rosendo.

Resulta que Rosendo, con unos años más que mi mami “La Chiqui”, contaba con el gen de hermano mayor en nuestra familia, por lo cual, intentaba asustar y hacer enojar a mi mamá, en cuanta ocasión encontraba.

El también se convertía y como daba muchas vueltas, se auto llamó “Huracán”… que pronunciado muchas veces, forma la palabra “CanHura”… inténtenlo en sus casas… jeje

En uno de nuestros almuerzos familiares yo escuchaba desde mi silla el origen del nombre del monstruo, mientras se me ocurría que mi tío era brillante y que yo iba a usar esa misma palabra, para volver locos a mis hermanitos.

Pero un día, mientras mi papá llevaba a mamá a la escuela, quise ser original…

Comencé a decirle a Ema, que él era “invisible”, Así que solo hablaba a Javy, diciéndole cosas como:

_ Que bueno que no tenemos otro hermano Ja!! La verdad, una suerte!!

Y caminaba sin mirar a Ema, prácticamente, pasaba sobre él.

Cuando la victima me hablaba, fingía no escucharla. En fin, todas las cosas que se les ocurra para hacer creer a alguien que es Invisible.

Lo gracioso de esta anécdota, al menos para mí, fue cuando Ema, ya casi llorando, se dirigió a la habitación de mamá para ver si lograba verse en el espejo. Mi viiiiiiida!!! No saben que ternurita era esa cosita mirándose en el espejo, detalle a detalle, tratando de encontrarse en él.

Y bueno, como caía de maduro que no era invisible, porque era chiquitito, pero no tonto, se daba cuenta. Comencé a decir:

_ Las personas que son invisibles se miran al espejo y se ven, pero en realidad no existen. Jojojo

Y bueno, Ema se puso a llorar otra vez, como era de esperarse. Así que yo comencé a decirle:

_ No!!! No sos invisible!! No llores… Y se calmó…

Cómo era muy peligroso asustar a Ema, porque lloraba, y me podía pillar mi papá en cuanto volvía, decidí asustar a Javi… Jojojo!!!

Comencé con el juego. Dije:

_ Ema, que suerte que no tenemos hermanos. Caminaba junto a él haciendo de cuenta que no lo veía… etc.…

En un momento, cansada, porque Javi me ignoraba rotundamente y seguía dibujando, decidí ser más explícita:

_ Que suerte que Javi es Invisible!!!!!!!!. Dije casi gritando, así que Javy me dice con toda tranquilidad en voz baja, mirándome a los ojos, como diciéndome, dejáte de joder, no pienses que te voy a creer eso, madurá “chamiga”:

_ No, yo no soy invisible.

Así que bueno, no pude asustar jamás en la vida a mi hermanito menor, imagínense que en ese entonces habrá tenido unos cuatro añitos y no cayó.

Lo que si logré demasiadas veces, y aun en estos días lo sigo consiguiendo, es hacerlo enojar. Porque el enano resultó ser un tipo algo complicado, con ideas propias, que nadie puede cambiar, con sueños puntuales, metas, planes, fe, una gran sensibilidad. Un pibe emprendedor, único, y no porque trate de serlo. Realmente, lo admiro muchísimo.

Así que termino esta entrada, dedicándosela a pura y exclusivamente a él.

La Magdalena

Canura...

Cuando hablo de mis hermanitos… Emmanuel y Javier, hablo de los amores de mi vida. Me cuesta demasiado contradecirlos, los admiro, estoy orgullosa de ellos…

Ema es pulcro, serio, algo cerrado, lógico, tiene dos años más que Javi. Ama la música, los deportes y es bueno en ambas cosas.

Javi es desprolijo, contestatario, rebelde, ama escribir, le gustan las películas clásicas de terror, de chico siempre se distinguía, es nato en él diferenciarse. Aunque ama los deportes y la música, no es bueno en la práctica, “no pretendo abrir una herida hermanito”…

Pero no siempre tuvieron 16 y 18 años, fueron chiquitos, y yo un poco también…

Resulta que mi mamá es profesora, y trabajaba desde las 19:30 a 23:30. En el lapso en que mi papá la llevaba a la escuela, yo, la hermana mayor, quedaba a cargo… y ahí comenzaba la acción. Jojojo!!!

Siempre fui algo infantil, mis hermanos pueden dar cuenta de eso, hasta el día de hoy los torturo y armo un revuelo cuando voy a ver a mi familia, con respecto a mi relación con ellos, no logro crecer.

Debo agregar el hecho de que las reglas en mi casa eran algo estrictas para lo que los hogares convencionales acostumbran. Yo no podía ver más que un programa de televisión al día, no podía cocinar jamás y no me estaba permitido limpiar a la noche. Teníamos por costumbre encerrarnos en nuestras habitaciones, mis hermanos en la suya, y yo en la mía.

En mi cuarto estaba mi verdadero mundo, mi música, mi computadora, mis libros, mis lápices para pintar, mis tesoros sentimentales…

Pero no todo es tan simple, y como era “rebelde”, hacía cosas reeee locaaas en cuanto mis padres salían.

Ponía música a todo lo que lograba gritar mi equipo. Y limpiaba rapidísimo, antes de que vuelva el Don. Yo solo quería que al otro día, a mi mamá no le costara ordenar la casa, así que velozmente arremetía contra el desorden, ordenaba la cocina, el living, el comedor, que generalmente quedaba hecho un desastre después de que mis hermanos merendaban. Sigue sucediendo eso, porque al ser “machos” no tienen que limpiar. En mi familia, por venir al mundo con un atributo particular, zafas de ser un amo de casa, y lo más osado que se les puede pedir, es que traigan la escoba o la palita del patio. Ojo que no se enojen con este improperio. Me ha pasado.

Mis hermanos ya estaban acostumbrados a mi media hora de locura.

Pero no siempre era tan enferma. En algunas oportunidades, en lugar de limpiar, me pasaba de lista y miraba tele. Que locura Dios!!!

Otras veces, realmente merecía el reformatorio, envuelta en una gran locura que me atrapaba, Cocinaba huevos fritos!!!!!! Era lo único que sabía hacer, y no aprendí eso en casa, si no cuando fui a pasar un fin de semana con una amiga, a la que si le permitían cocinar. Lo que sí, les hacía a mis hermanitos unos huevos fritos quemaditos.

En una oportunidad, algo me sucedió, fui más allá del bien y del mal, y no hice nada de eso, entré a la habitación de mis hermanitos, en ese entonces habrán tenido entre dos y cuatro años.

Resulta que Ema tenía una guitarrita chiquititita, y yo comencé a actuar, pero estaba de verdad, fuera de mí. Me gustaría que me vieran contando esta historia, porque requiere gestos, y hoy es mi quinto día de “escritora” jeje. Pero voy a intentar hacer lo posible.

Cada vez que encontraba la guitarra, me convertía en “Canura”… y ponía una cara terrible mitad loca, mitad monstruo, miraba para un costado, hablaba diabólicamente, y lo asustaba a Ema, hasta que él ya no aguantaba, y cuando iba a comenzar a llorar, yo escondía la guitarrita. Después nuevamente “la encontraba”, y volvía a convertirme. Recuerdo la mirada de miedo de Ema cuando miraba de reojo la guitarrita debajo de la cama, temía que yo la viera y me convirtiera. Angaaaaa!!!

Pero volví a encontrar la guitarrita, y me convertí, y ahí si, Ema se largó a llorar desconsoladamente…

Como les dije, tenía solo media hora a cargo. Y el tiempo para ese entonces estaba súper cumplido. No se imaginan lo que se me venia si mi papá lo encontraba a Ema llorando desconsoladamente, mi vida, 4 añitos habrá tenido como mucho… Que mala su hermana. A todo esto, Javi nos ignoraba, el se abstraía no más. Cero miedo.

Así que para calmar a Ema, solo me quedaba una opción… Le dije, No llores Emita!!! Mirá, rompo la guitarrita, y eso hice… Rompí y escondí la evidencia. Es así que los ojos gigantes, negros, y llorosos, me miraron diciéndome, bueno, te creo, pero ahora lloro porque me quedé sin mi guitarrita… Buuuaa Buaaa!!!

Y bueno, llegó mi papá, y me retaron doble, pero me lo tenía merecido che. Mis lectores ya deben odiarme después de este episodio.

Pero debía compartirlo, porque también es parte de mí.

Hoy está todo bien con Ema, no entiendo porque me quiere. Yo particularmente, lo amo con el alma.

Esto va dedicado a Ema… Con amor, de su hermanita, que lo adora!!!

La Magdalena

No a los Terroristas Sentimentales

Esta entrada no pretende ser literaria, es más... ni un intento de escribir frases que tengan onda, mucho menos aun, una búsqueda de rimas para copiarlas y pegarlas en un nick.

Es una queja rotunda a los homicidas sentimentales!!!! Sí, a vos te hablo, papanatas!!!!

Que no te alcanza con saber que una mina muere de amor por vos, porque nosotras, las mujeres, generalmente amamos hasta morir de amor, esa es la manera en que amamos...

A vos te hablo, destructor de almas femeninas, que nos hacen sentir completamente vacías e impotentes al saber que nos jugamos por ustedes, que muy gentilmente trazaron un camino a seguir, y nosotras, corriendo cual dulce colegiala, llegamos al final del trayecto, esperando encontrar un abrazo dulce, una entrega mutua, y ahí vemos que en realidad el camino, es solo un componente más de la cruel trampa a la que nos condujeron...

Magnicida!!! Que enamora y abandona al cumplir el propósito... Qué necesidad de tan cruel osadía???

Es que acaso olvidan, que en este mundo, más tarde o más temprano, el que las hace... la paga??

Mujeres, olvídense de los terroristas sentimentales, no suman, solo restan, ámense, luchen por ser felices, la felicidad, nunca pero nunca, reside en un hombre... está en una misma, en la capacidad de seguir, de ser felices a pesar de la masa de histéricos que andan dando vuelta...

No le den poder a la bestia, quítenselo, ignórenlos, esa es la estrategia que se me ocurre.

Ya sé que generalmente, somos algo necias, aunque prefiero definirnos como "caprichosas", y pretendemos conquistar a como dé lugar, y si nos aparece un Terrorista sentimental, que nos conquista, y después se pierde... generalmente somos de golpearnos una y otra vez la cabeza, saben por qué? Porque somos mujeres mi cielas!!!

Por ese mismo motivo, hay personas que quedan extrañados al vernos con tipos complicados, o que no nos dan prácticamente bola, o que quizás son flor de forros con nosotras... Porque nuestro maldito instinto materno nos dice que :_Seguro yo puedo cambiarlo, el conmigo va a ser mejor, no importa que no me llame hace un mes, yo se que en el fondo me ama. El necesita a alguien como yo, su mamá me lo dijo muchas veces, solo yo lo puedo hacer feliz, quién más? Ya se va a dar cuenta, ya sé que no me llama, pero es solo cuestión de tiempo... ya, ya va a llamar...

Nooo!!! No va a llamar, no va a enamorarse, no va a cambiar!!!!

Busquemos en otros lugares queridas, seguro hay alguien que nos está mirando, y no queremos ver, porque posiblemente el pobre pibe cometió el terrible error de ser buena gente, un vago serio, copado, respetuoso, o la locura inconcebible de enamorarse de nosotras, ahh noo chango, ni se te ocurra, probablemente te mandamos a volar...

Y bueno, no se... quizás lo que me pasa, es que yo, particularmente, estoy renunciando a los terroristas sentimentales, y busco encontrar a ese chico... que quizás me mira más allá de mi misma...

La Magdalena

Con las manos en la Lata

Recién hablaba con La Rubia y La Morocha, y me contaron unas anécdotas muy graciosas de empleadas propias y de gente conocida...

Salió al margen el tema de que hay algunas empleadas que no pueden evitarlo, y roban...

Ahí recordé a una muy particular, que merece aparecer con nombre y apellido, pero como recuerdo solo el primero, se salva la desgraciada.

Así comienza la anécdota de "La Mirtha"...

La Mirtha era una mujer gordita y de baja estatura, trabajaba para mis abuelos. Era bajita... pero se ve que eso no le impedía desplazarse con soltura. Ya que limpiaba en una hora una casa de 6 habitaciones una cocina, un comedor, dos patios, living, etc, etc... La Mirtha era super rápida...

Pero lo que la hacía especial, era su capacidad para robar sin que se le caiga la cara.

Recuerdo que, como les conté antes, en las vacaciones me instalaba en casa de mis abuelos. Mi abuelo tenía una caja fuerte, y yo conocía el lugar donde guardaba la llave, hasta ese punto la confianza que me tenía. Se ve que la Mirtha también lo sabía...

La Mirtha, hábil ella, aprovechaba cada momento en que caía visita y robaba unos billetitos de la caja fuerte. Un día mi abuelo me preguntó si yo le había robado, y lloré tan desconsoladamente por esa acusación, que básicamente, se dejó el tema atrás.

Pero como siempre dicen, las mentiras caen de maduras, así sucedió con este hecho...

Aun sabiendo que La Mirtha había robado una que otra propinita, el colmo fue lo que sucedió luego...

Resulta que mi abuelo fabricó una alcancía, estaba hecha de una lata de leche Nido, la selló, y ahí guardaba lo que La Mirtha le iba devolviendo de un préstamo que éste le había hecho meses atrás junto con todas las monedas de $1 que encontraba. El abue siempre prestaba dinero a los empleados, y estos se lo devolvían sin intereses en módicas cuotas.

Fue así que Don Ángel comenzó a sentir su lata más liviana, pero no hizo mucho caso a eso...

Hasta que un día, la encontró abierta, con dos monedas de un peso. La lata estaba abierta con abrelatas!!!

Y bueno, mi abuelo le pregunta a la empleada en cuestión, si ella por casualidad no abrió la lata y saco sin querer la platita que esta almacenaba (porque vieron lo que son los patrones buena gente?? se bancan todo, y preguntan hasta estas cosas diplomática y cordialmente)... la Mirtha responde _ No!! Don Ángel, como se atreve?

Entonces el Abue le dice: _Mirtha, si no confesas, ya mismo me voy a la comisaría y le pido que me detecten las huellas digitales en la lata, y adentro derechito Negra!!! (Esa es la diferencia entre las personas con educación y sin educación) La Mirtha cayó, casi como si fuera tan simple y común ir a detectar huellas digitales, Que grande mi abuelo!!!!

Y bueno, la vida siguió, La Mirtha siguió trabajando en lo de mis abuelos y devolviendo la plata que robó de la lata.

Hasta un día, en que no fue a trabajar, y mis abuelos recibieron un documento en que La Mirtha alegaba que nunca le pagaron no se qué cosas, y los denunciaba... (Por qué quedará tan poca gente buena en el mundo?).

Para mis abuelos ese fue un golpe muy duro, le pagaron una suma de $5000 pesos y cerraron el trato.

Pero se supo más de la Mirtha, mi abuela se enteró una vez que había tenido otro hijo, aparte de su hijita (La Chorra Profesional). Que negrita más ladrona, que Dios me perdone!!!!!

Y bueno, una vez pidieron referencias a mi abuelo de La Mirtha, a lo que éste les contesta gritando con su voz ronca característica: _ No me hables de esa Ladrona, Ratera, Sin Vergüenza... nos hizo esto y esto y esto... Pero no le creyeron...

Hasta que una vez, el nuevo patrón de La Mirtha llamó contando a mi abuelo que no podían encontrarla, y que se fue con un reloj muy caro y bastante plata... Mi abuelo no dijo nada... pero su mirada decía... _Te lo dije...

Así es muchachos, es mejor en algunos casos, arremangarse los pantalones y las mangas y limpiar en familia la casita...

Hasta la Próxima

La Magdalena

martes, 18 de agosto de 2009

El choque

Cursaba el sexto grado de primaria. La escuela no quedaba precisamente cerca de mi casa, así que iba en bicicleta.

Un día en particular, me entregaron un trabajo práctico, con mamá estábamos convencidas de que me sacaría una nota baja, es decir, menor a 10 (diez). Pero increíblemente, mi calificación fue diez y contaba con una carátula llena de felicitaciones. No entiendo que vieron en ese trabajo mediocre. El tema se relacionaba al voley, y la materia era historia… ¿Extraño no?

Tomé mi trabajo, lo guardé en la mochila, y esperé con ansias el momento de dirigirme a casa. Sonó el timbre, formamos, cantamos y nos fuimos.

En el camino, al doblar una esquina, una camioneta que trataba de esquivar a una chica que iba en moto, me da un pequeño choquecito, haciéndome volar un poquitititito, mientras mi bici quedaba fuera de servicio.

Recuerdo que cuando desperté, lo que más me importaba era ir a casa, me estaba perdiendo Candy, y quería mostrarle el trabajo a mi mamá.

Así que mientras el señor de la camioneta que arremetió contra mí, trataba de disculparse, yo solo me subí a mi bici para escapar de ese lugar. Claro está, no podía llevarme la pobrecita.

Cargamos a la poderosa en la parte de atrás de la camioneta roja, y me llevó el señor de pelo rubio largo a mi casa. Llegamos, y mi mamá casi se desplomó en el piso al ver mi bicicleta en la camioneta.

Bajé rápido, la abracé, y le dije: _ ¡¡¡Me saqué diez mami!!! ¿Vamos a ver Candy?

El “Chocador” se llevó la bici a la bicicletería y de ese modo, quedó absuelto.

¡¡¡Yo pienso que fue un día genial!!! Porque: _No me pasó nada, me llevaron en auto a la escuela hasta que la poderosa salió de terapia, me mimaron muchísimo ese día, me saqué diez en un trabajo que merecía un 8 y tengo una anécdota más para compartir con vos…

Hasta la Próxima

La Magdalena

Mamá Candy y yo...

Cuando iba a sexto grado, veía un dibujito animado llamado Candy.

Candy era una niña rubia, de grandes ojos, pícara, inteligente, algo torpe y luchadora… una heroína.

La historia comienza cuando Candy vivía en un orfanato con su amiga Annie, cuando una pareja decide adoptarla, ella se comporta groseramente para que cambien de opinión, ya que no quería separarse de su gran amiga… A lo cuál el matrimonio, decide adoptar a Annie, quien acepta feliz la noticia.

Un día, mientras caminaba, un “príncipe” le regala una rosa.

Luego de esto, Candy finalmente es adoptada por una familia que la trataba casi como una sirvienta…

Ahí conoce a Anthony, y se convierte en su primer amor, este muere en un accidente mientras cabalgaba.

Candy seguía creciendo. Conoce a Terrie, se enamoran, pero él la deja por una chica que había salvado su vida.

Candy se convierte en enfermera… Se reencuentra con su príncipe… y no se que sucede después…

La cuestión, es que no vi los últimos capítulos, ya que habían llegado las vacaciones de verano, y como de costumbre, el último día de clases, preparaba mi bolso y mi familia descansaba por tres meses menos 5 días de mí. Luego de eso estaba lista para instalarme en casa de mis abuelos.

Pasar vacaciones con los nonos, era genial para mi, realmente fui muy feliz todas las vacaciones que compartí con ellos. Amaba cocinar con mi abuela, jugar en la quinta, escuchar a mi abuelo, bañarme en una bañera que estaba en el patio los días de mucho calor. Tener una heladera dispuesta las veinticuatro horas del día, dormir y ver tele a la hora que quería. Ser mimada, contenida, malcriada a extremo. Escuchar a mi abuelo tocar el piano, bailar tango con él, ver partidos juntos, ir a comprar juguetes a “Rulito” y ropas a “Argentina 78”. Jugar en el techo, convertir la casa entera en un hotel, pegar en las puetas carteles y que nadie me rete. En fin… Era millonaria de amor!!!! Solo me faltaba un detalle, que claro está, no me parecía relevante entre tanta dicha, mis abuelos no tenían el canal donde daban Candy… Así que no vi el final… Si alguien lo encuentra, ¿Me dice de donde bajarlo?

El hecho es que más allá de todo, Candy pudo haber sido un programa más, pero hay algo que lo hizo inolvidable para mi…

Cada día, al volver de la escuela, entraba mi bici, me sacaba el guardapolvo y me sentaba en el living a mirar Candy. Mi mamá me esperaba con la comida lista, un repasador en un sillón, mi plato arriba, y a comer viendo juntas el dibujo/novela de las doce y media. Era “nuestro momento”, las dos juntas reímos, nos indignamos y hasta lloramos viendo las aventuras de Candy (Ahora que lo pienso, Candy era una maldita sufrida que se pasaba de buenuda, le faltaban agallas).

Antes de eso, mamá trabajaba casi durante todo el día, así que compartir tiempo con ella, era algo nuevo para las dos. Ella decidió dejar un trabajo, resignar comodidades para estar más tiempo con nosotros, es decir, mis hermanitos y yo.

Ese fue uno de los regalos más bellos que me hizo mamá… Solo espero poder regalarle a mis potenciales hijos, un poquitito de algo parecido a “Candy”…

Para "la Chiqui", con mucho amor...

Hasta la próxima…

La Magdalena

lunes, 17 de agosto de 2009

Hechizo

Creo que la magia se manifiesta todo el tiempo…

Hay magia cuando alguien da sin esperar nada a cambio…

Hay Magia cuando una persona sonríe sinceramente… Magia explosiva en una carcajada…

Magia cuando las hormigas trabajan y construyen sus hormigueros… o avisan que se viene la lluvia. Hay magia en las tortugas que viven en sus hogares…

Hay magia al encontrar a alguien que a la distancia, casi sin verlo, te obliga a deslizarte de las sombras, y te empuja a ver el Sol…

Hay magia cuando nuevas melodías sacuden partes de tu cuerpo que desconocías…

Hay magia cuando alguien nace, y se renuevan las esperanzas…

Hay magia en los abrazos espontáneos, en las palabras jamás pronunciadas…

Hay magia en descubrirnos recordando…

Hay hechizos que torturan por un tiempo… Y hay magia, que los hace perderse, que los elimina, los arranca…

Hay un hechizo que solo se deshace con dos ingredientes, mezclados con notas…

Si es que se fue el hechizo… quisiera volver a conjurar otro igual…

Algunas veces, “está bueno” sentir magia en el aire…

La Magdalena

Friends and the City

"Es bueno tener personas que te quieren a pesar de tus defectos… por suerte yo tengo tres…"

Así termina el capitulo de Sex And The City que acabo de mirar… Para cualquier interesado, es el episodio en que Charlotte se casa con TreyCarrie confiesa a su novio que lo engañó con Big, él la deja… y ella, al sentirse respaldada por sus amigas, dice las palabras con las que arranqué esta entrada.

Sexo en la ciudad… ¿Qué pensarán las personas que no vieron nunca esta serie cuando les informo que a mi me encanta?...

Hay muchos ingredientes en la comedia en cuestión que la hacen exquisita para mi paladar cursi, romántico y sentimental… y el sexo, no es uno de ellos…

El amor entre Big y Carrie me hizo llorar como una tonta en los últimos capítulos de la temporada final… Me resultaba tan conocida la bronca e impotencia con que ella le decía a él antes de irse a París, con bronca e impotencia, que estaba cansada de que apareciera cuando ella era feliz, cuando estaba con alguien que la valoraba, para destruir todo, e irse…

Pero nunca me conmovió tanto un capítulo como aquel en que Carry mira por un vidrio de un bar en París a un grupo de cuatro chicas sentadas juntas, hablando, riendo. En ese momento ella recordó a sus amigas que se encontraban en Manhatan… y sintió envidia… Del mismo modo, al perder su collar de “Carrie”, sufrió con desesperación, no porque este valiera mucho económicamente, sino por su valor sentimental, lo había comprado con sus amigas…

En esos momentos, como en muchos otros capítulos, pensé en mis amigas, María, Mara y Vanesa…. ¿En quiénes más? Ellas me sostuvieron en los momento más duros de mi vida, fueron alimento físico y psíquico, me enseñaron tantas cosas, me dieron tanto amor, perdón, comprensión… Me sentí afortunada de tener a mi lado tres personas que me querían y aceptaban como era, con lo bueno y lo malo…

Como la serie, hoy siento que esta es una de las últimas temporadas en que mi personaje participa en la serie… por algunos motivos que desconozco a ciencia cierta, aunque el amor sobra, mi personaje no es lo que necesitan los productores…

Quedará en manos del destino, o como prefiero pensarlo y sentirlo yo, en manos de Dios… Quizás, una baja masiva en el rating me traigan de nuevo al show, tal vez sea mejor seguir caminos diferentes, puede que participe en un gran programa, que haga bolos en canales de cable, puede pasar cualquier cosa… Así es la vida…

Mi amor y agradecimiento abunda, eso no puede cambiarlo nada, ni siquiera el hecho de enterarme que están filmando la película de la serie, y yo no soy parte de ella…

Hoy se que las personas no son incondicionales, pero siempre cuento con alguien que si lo es, de él hablé en la entrada anterior y tengo muchas ganas de seguir haciéndolo...

Para María, Mara y Vanesa, quienes le dieron luz y sal en mi vida…

Hasta la próxima… (Por qué la vida siguió…)

La Magdalena

domingo, 16 de agosto de 2009

Eres lo Máximo

Viví durante un tiempo en una pensión... La plata no sobraba, y ese mes en particular, me había quedado en cero, por lo cual, no podía comprar nada para comer.

Comencé a hablar con unas chicas que vivían en una habitación contigua a la mía, me invitaron a cenar algo que estaban cocinando. Estaba feliz, realmente tenía muchísimo hambre.

Mientras mi estómago esperaba ansioso, llegaron unas amigas de mis vecinas, por lo cual, al darme cuenta que comenzaron a ignorarme rotundamente, decidí refugiarme en mi habitación, rogando que al momento de cenar, no se olvidarían de mi...

Se olvidaron... Yo escuchaba sus pasos y sus voces preparándose para ir a bailar. Finalmente, se fueron.

No lograba dormir, el hambre no me lo permitía.

Cuando ya no escuché ruidos, me dirigí a la cocina, que básicamente era una habitación de cuatro por cuatro como la mía. Busqué sobras (me sentía una ladrona con tanto sigilo al desplazarme ) pero no quedaba nada. La situación me daba risa.

Volví a mi habitación, no recuerdo haber llorado, pero quedó gravada en mí la desesperación con que le pedí a Dios que me ayudara a dormir para olvidar el hambre. Y me dormí...

Al otro día, un tío pasó a buscarme para almorzar... Fuimos a comer a media cuadra de la pensión. Comí todo lo que mi cuerpo podía soportar y más. Le di las gracias muchísimas veces...

Quizás valga la pena mencionar que (mi tío) nunca había ido a verme antes. Que se estaba divorciando de mi tía (hermana de mi mamá) en terribles términos, que al haber un único timbre en la entrada de la pensión, teníamos una contraseña para cada uno y por algún motivo, yo decidí bajar a atender aunque no era mi “señal”. ¿Me creerían si les digo que ese gesto no es propio de su persona?... Pero lo hizo... Me dijo: _ Simplemente, fue un impulso…

Y debo decir, que incluso al recordar esto, ¡¡¡Amo aun más a Dios!!! ¡¡¡Amo cada segundo de mi vida pasada y cada instante de mi vida presente!!!

No puedo describirlo, pero para mi, en ese instante, como en muchos otros, era Dios quién me sostenía, quién me impulsaba, quién que cuidaba, quién me resucitaba…

Esa no fue la primera vez, pero sí la última en que pasé hambre.

Este es mi patrimonio, mi carta de presentación, esta es mi historia y juro que no la cambiaría por nada...

Hasta la Próxima

La Magdalena

sábado, 15 de agosto de 2009

Peor para el Sol y Jóvenes y Hermosos

Mientras caminaba, la sonrisa más increíble que vi en mi vida me pregunta... ¿Cómo te llamas?... Y mientras mis labios deslizaban mi nombre tímidamente, pensaba... ¿Qué adelanta sabiendo mi nombre? Cada noche tengo uno distinto...

Los años pasaron, nos cruzamos algunas veces, incluso compartimos tiempo, mates, apuntes, exámenes, grupos, amigos...

Un día, mientras estudiábamos, hizo que el tema "Jóvenes y Hermosos" de Ismael Serrano se convierta en nexo directo a su recuerdo...

Pasó aún mas agua bajo el puente, incluso fuimos completamente extraños. Un día, nos hablamos, palabras simples que se escriben y viajan por la red... Él dio un paso más...

De algún modo, consiguió el manual para quebrar todas las murallas de mi alma, quizás apareció en el momento justo...

Un día escribió "Y siguiendo la voz del instinto me lanzo a buscar..." Captó mi atención, le dije... ¿peor para el sol? Y ahí comenzó el desarrollo de la canción...

Los días seguían pasando, esperaba el momento de verlo "En línea" para hablar... Un día, hace mil años, me confesó que le gustaba. Siguió usando el manual para conquistarme...

En una de esas tardes, en que uno busca mil escusas para escapar de la realidad, leo junto a su nombre: " Qué el Sol compre un perro... Esa Luna, es para mí"... No importaba casi nada... Luego de hablar de "perder el respeto"... Le dije "Vivo justo detrás de la esquina, no me acuerdo si tengo marido"...

"Al llegar al portal nos buscamos, como dos estudiantes en celo. No podrían caber tantos besos, en una canción. El sabía que en mi casa lo prohibido era enamorarse. Hay caprichos de amor que una Dama, no debe tener"

Y mientras el tiempo seguía corriendo... A mi me importaba casi nada todo, y todo él...

Finalmente, cuando dejé todo, puse mi alma en sus manos, me dijo: _ "No me gusta invertir en quimeras, me han traído hasta aquí tus caderas, no tu corazón".

Luego de miles de lágrimas derramadas, de un dolor insoportable en el pecho... Descubrí que no fue su culpa, ni mía, ni nuestra... simplemente, se había terminado esa canción...

Y “con las prisas de siempre” se marchó. Se fue “con mi aliento, con mis discos de Sabina y la certeza de sentir”. Encontró una Luna justa para él.

Lo confieso, “lo he buscado entre los escombros, en las ruinas del alma"

Nuevas canciones sonaron y seguirán sonando. En un mismo instante nos atraviesan las notas de miles de melodías, mostrándonos, que aunque la vida parece perder sentido al final de una buena composición, estamos vivos y somos capaces de percibir... la música en el aire...

Hasta la Próxima

La Magdalena

Señorita Analía

Hasta mitad de tercer grado, fui una alumna promedio. Una alumna de satisfactorio, siete, bueno, regular, :) , cumplió... Pero una mañana, por algún motivo, la señorita Margarita dejó de dar clases en nuestra aula para buscar mejores rumbos.
Los alumnos lloramos, le hicimos cartas, carteles, y hasta una canción de despedida.

La nueva maestra apareció, nos dio unos divisiones para resolver y una vez que las terminé fui a llevarle mi cuaderno para que las controlara.

Ahí sucedió algo increíble, memorable, inolvidable. Un punto de inflexión en mi vida, la señorita Analía, con una sonrisa, y mano firme, trazó sobre todo el margen de mi cuaderno un: Te felicito!

Ella vio algo en mi, estoy segura. Desde ese momento, con recaidas claro está, dejé de "conformarme" olvidé a la alumna promedio, me convertí desde ese entonces, en una luchadora.

No creo que olvide a la señorita Analía...

Estas lineas son dedicadas a todos los docentes que con un gesto tan simple, cambian para bien, la vida de sus alumnos...

La Magdalena

Spanish Dance

Éranse mis 7 años, yo una pequeñita con flequillo prominente sobre los ojos, mirada picara si las hubo, sonrisa traviesa... y una mente casi perversa al acecho

Había terminado el cursado de segundo grado, ya era grande... Recuerdo segundo grado como el año en que simplemente fui : "La Nueva" . Mis notas eran entre regulares y buenas, zafaba digamos... Ese año fui elegida "Reina del Grado", no me presenté porque el "Rey del Grado", era un nene llamado Sebastián y el pobre me parecía INSOPORTABLE, me miraba con una cara tan cursi desde su banco...

Durante todo el año fui a clases de danza española, una alumna más…

A fin de año, "El Festival", nos preparamos durante más de tres meses, participábamos en un cierto número de coreografías, dependiendo de que "tan bien" bailábamos.

Como imaginarán, yo participé en tres!!!! Grande Magdalena!!!! pensarán ustedes, pues no... En la historia de la institución, nunca una niña bailó tan pocas coreografías, obviamente, mis "Solos" eran simples visualizaciones desde detrás de las cortinas de mis compañeras "Las malditas talentosas".

Toda la familia participaba en el festival. Imaginen esto, mi prima, que vivía en una casa pegada a la mía, también bailaba, aunque a diferencia mía, ella era una de las "talentosas". Su mamá hacía sus innumerables trajes, mi papá pintaba unas flores, mi mamá me llevaba a la modista a medirme los vestiditos...

Las coreografías:

1- Suiza: un traje blanco y plateado, toda una princecita. Bailaba con mi primita “La talentosa” y otras nenas de nuestras edades.

2- Recuerdan el tema del mundial de futbol del 90 …Noches Mágicas… Bueno, la cosa era así, las mejores, por edad, se paraban delante flameando la bandera de algún país, y detrás iba el resto… Yo estaba en primer lugar, de atrás para adelante, (chiste malo), lo gracioso es que no me daba cuenta que tan mala era bailando Ah! Mi primita llevaba la bandera de mi edad,¿ saben por qué? Adivinaron!!! Por “Talentosa”.

3- Flavia está de Fiesta: Era el baile de las marginadas, un pequeño grupo de nenas que bailábamos entre más o menos y mal. Mi prima no bailaba en este grupo… ¿ya saben por qué? Teníamos remeritas cortitas, en mi caso blanca con rayitas rojas, una pollerita de jeans, con volados de la misma tela blanca con rayas rojas. Ya les conté que me faltaban un par de dientes? Es muy propio de esa edad. Todo iba bien, bailamos lo mejor que pudimos, en realidad creo que en ese momento pensábamos que lo hacíamos excelente, porque desconocíamos nuestras incapacidades para el baile. Faltaban segundos para el final, cuando levanto la mirada, y veo que desde abajo del escenario, una mirada conocida, y algo empalagosa, me miraba con unos ojos enamorados, que centellaban corazoncillos. Sí amigos! Era Sebastián!!!! Por algún extraño motivo, esa mirada me dio fuerzas, y ya no era la nena que bailaba, era “Flavia”, Yo era la estrella, así que decidí que el baile no terminaba cuando la música cortaba, tomé la decisión de que en lugar de dar una vuelta al final como todas, iba a dar 3, y lo hice… Y mi profesora me gritaba, mis compañeras también, así que sentí que realmente me convertí en una bailarina profesional, y di más vueltas y saltos y luego de un minuto de locura, me quedé mirando al público con los brazos abiertos, en ese momento si, nos fuimos caminando todas juntitas… La gente no dejaba de aplaudir. Jamás me arrepentí de ese momento.

Quizás, en algún momento de esta vida, deje las rutinarias coreografías de lado, me convierta en Flavia y salga a conquistar el mundo!!! jojojo

Hasta La Próxima

La Magdalena


viernes, 14 de agosto de 2009

Recuerdos

Me envuelve la chispeante voz de Joaquín, pareciera que el humo de su cigarro fuera el único aroma del lugar... Me dice que lo malo no es que huyera, con su cartera y su reloj, peor es que se fue robándole además el corazón...

Y recuerdo los besos con sal que se fueron, siguiendo nuevos sueños. Me quedé en ese entonces con algo menos de carne en la heladera de mi cuerpo, con un poco menos de alma para dar, con este presentimiento de padecer cansancio crónico, con una mezcla de risa y bronca al pasar el video de "Lo que di e hice por tí" ...

La tesis de mi vida es el amor no correspondido, y la primera hipótesis enunciada, es que el dolor se debe al sentimiento de vacio, propio de dar parte de uno y no recibir, es como si nos sacaran un pedacito del cuerpo, y miraramos a esa persona, que creíamos, podría salvarnos, y las miradas se cruzan, pero mientras nuestras miradas dicen: _ Estoy sangrando, te di parte de mi, dame parte de vos para rellenar este agujero... La otra mirada dice _ Uy!! Disculpa, todo bien, pero no quiero darte parte de mi, ya se que te estas desangrando, pero por el momento no se me da por salvarte... Y ahí nos damos cuenta que tenemos que optar, nos desangramos delante de su mirada, nos desangramos lejos de su mirada, dejamos atras la mirada, hacemos un torniquete y tratamos de salvarnos...pero en el momento que creemos mas duro e insuperable en nuestras vidas, hay que optar... y optamos, mal o bien, optamos...

La cuestión es que en la mayor parte de los casos, al menos los que conozco, las heridas cicatrizan, dejan marcas, más grandes o mas pequeñas, pero de algún modo, marcas que, aunque en un principio parecen destruirnos, terminan por edificarnos... y seguimos...

Y aunque al principio parece que la vida siguiera como siguen cosas que no tienen mucho sentido... el mundo sigue girando, y nos encontramos con otras miradas...

Pero hay cicatrices que al menos por un buen tiempo, son tan grandes, o recientes, que no podemos evitar mirarlas... y recordar...

Ya ven, es inevitale envolverse de recuerdos, acariciamos los sentidos, nos revivimos, nos gloriamos, nos espantamos, nos avergonzamos, nos lastimamos y hasta flagelamos con recuerdos...

Quizas en las horas de ocio deba buscar el modo de programar un método para eliminar selectivamente recuerdos...

Pero los recuerdos son parte de nosotros mismos, lo bueno o malo que damos, mostramos, o somos, indiscutiblemente, se alimenta de miles de recuerdos almacenados en nuestras perversas mentes...

Y es así que... quizás por culpa de este recital de Sabina... Floto, me desprendo de la silla, dejo mi copa casi llena en la mesa... unos brazos me envuelven...y no parece especial, parece "doméstico", simple, rutinario, me descubro en sus ojos... compartimos la misma risa, y casi finalizando esta entrada, del mismo modo en que empezó, siento el sabor conocido, de sus besos con sal...

Hasta la próxima...

La Magdalena