martes, 18 de agosto de 2009

Mamá Candy y yo...

Cuando iba a sexto grado, veía un dibujito animado llamado Candy.

Candy era una niña rubia, de grandes ojos, pícara, inteligente, algo torpe y luchadora… una heroína.

La historia comienza cuando Candy vivía en un orfanato con su amiga Annie, cuando una pareja decide adoptarla, ella se comporta groseramente para que cambien de opinión, ya que no quería separarse de su gran amiga… A lo cuál el matrimonio, decide adoptar a Annie, quien acepta feliz la noticia.

Un día, mientras caminaba, un “príncipe” le regala una rosa.

Luego de esto, Candy finalmente es adoptada por una familia que la trataba casi como una sirvienta…

Ahí conoce a Anthony, y se convierte en su primer amor, este muere en un accidente mientras cabalgaba.

Candy seguía creciendo. Conoce a Terrie, se enamoran, pero él la deja por una chica que había salvado su vida.

Candy se convierte en enfermera… Se reencuentra con su príncipe… y no se que sucede después…

La cuestión, es que no vi los últimos capítulos, ya que habían llegado las vacaciones de verano, y como de costumbre, el último día de clases, preparaba mi bolso y mi familia descansaba por tres meses menos 5 días de mí. Luego de eso estaba lista para instalarme en casa de mis abuelos.

Pasar vacaciones con los nonos, era genial para mi, realmente fui muy feliz todas las vacaciones que compartí con ellos. Amaba cocinar con mi abuela, jugar en la quinta, escuchar a mi abuelo, bañarme en una bañera que estaba en el patio los días de mucho calor. Tener una heladera dispuesta las veinticuatro horas del día, dormir y ver tele a la hora que quería. Ser mimada, contenida, malcriada a extremo. Escuchar a mi abuelo tocar el piano, bailar tango con él, ver partidos juntos, ir a comprar juguetes a “Rulito” y ropas a “Argentina 78”. Jugar en el techo, convertir la casa entera en un hotel, pegar en las puetas carteles y que nadie me rete. En fin… Era millonaria de amor!!!! Solo me faltaba un detalle, que claro está, no me parecía relevante entre tanta dicha, mis abuelos no tenían el canal donde daban Candy… Así que no vi el final… Si alguien lo encuentra, ¿Me dice de donde bajarlo?

El hecho es que más allá de todo, Candy pudo haber sido un programa más, pero hay algo que lo hizo inolvidable para mi…

Cada día, al volver de la escuela, entraba mi bici, me sacaba el guardapolvo y me sentaba en el living a mirar Candy. Mi mamá me esperaba con la comida lista, un repasador en un sillón, mi plato arriba, y a comer viendo juntas el dibujo/novela de las doce y media. Era “nuestro momento”, las dos juntas reímos, nos indignamos y hasta lloramos viendo las aventuras de Candy (Ahora que lo pienso, Candy era una maldita sufrida que se pasaba de buenuda, le faltaban agallas).

Antes de eso, mamá trabajaba casi durante todo el día, así que compartir tiempo con ella, era algo nuevo para las dos. Ella decidió dejar un trabajo, resignar comodidades para estar más tiempo con nosotros, es decir, mis hermanitos y yo.

Ese fue uno de los regalos más bellos que me hizo mamá… Solo espero poder regalarle a mis potenciales hijos, un poquitito de algo parecido a “Candy”…

Para "la Chiqui", con mucho amor...

Hasta la próxima…

La Magdalena

No hay comentarios:

Publicar un comentario