Me envuelve la chispeante voz de Joaquín, pareciera que el humo de su cigarro fuera el único aroma del lugar... Me dice que lo malo no es que huyera, con su cartera y su reloj, peor es que se fue robándole además el corazón...
Y recuerdo los besos con sal que se fueron, siguiendo nuevos sueños. Me quedé en ese entonces con algo menos de carne en la heladera de mi cuerpo, con un poco menos de alma para dar, con este presentimiento de padecer cansancio crónico, con una mezcla de risa y bronca al pasar el video de "Lo que di e hice por tí" ...
La tesis de mi vida es el amor no correspondido, y la primera hipótesis enunciada, es que el dolor se debe al sentimiento de vacio, propio de dar parte de uno y no recibir, es como si nos sacaran un pedacito del cuerpo, y miraramos a esa persona, que creíamos, podría salvarnos, y las miradas se cruzan, pero mientras nuestras miradas dicen: _ Estoy sangrando, te di parte de mi, dame parte de vos para rellenar este agujero... La otra mirada dice _ Uy!! Disculpa, todo bien, pero no quiero darte parte de mi, ya se que te estas desangrando, pero por el momento no se me da por salvarte... Y ahí nos damos cuenta que tenemos que optar, nos desangramos delante de su mirada, nos desangramos lejos de su mirada, dejamos atras la mirada, hacemos un torniquete y tratamos de salvarnos...pero en el momento que creemos mas duro e insuperable en nuestras vidas, hay que optar... y optamos, mal o bien, optamos...
La cuestión es que en la mayor parte de los casos, al menos los que conozco, las heridas cicatrizan, dejan marcas, más grandes o mas pequeñas, pero de algún modo, marcas que, aunque en un principio parecen destruirnos, terminan por edificarnos... y seguimos...
Y aunque al principio parece que la vida siguiera como siguen cosas que no tienen mucho sentido... el mundo sigue girando, y nos encontramos con otras miradas...
Pero hay cicatrices que al menos por un buen tiempo, son tan grandes, o recientes, que no podemos evitar mirarlas... y recordar...
Ya ven, es inevitale envolverse de recuerdos, acariciamos los sentidos, nos revivimos, nos gloriamos, nos espantamos, nos avergonzamos, nos lastimamos y hasta flagelamos con recuerdos...
Quizas en las horas de ocio deba buscar el modo de programar un método para eliminar selectivamente recuerdos...
Pero los recuerdos son parte de nosotros mismos, lo bueno o malo que damos, mostramos, o somos, indiscutiblemente, se alimenta de miles de recuerdos almacenados en nuestras perversas mentes...
Y es así que... quizás por culpa de este recital de Sabina... Floto, me desprendo de la silla, dejo mi copa casi llena en la mesa... unos brazos me envuelven...y no parece especial, parece "doméstico", simple, rutinario, me descubro en sus ojos... compartimos la misma risa, y casi finalizando esta entrada, del mismo modo en que empezó, siento el sabor conocido, de sus besos con sal...
Hasta la próxima...
La Magdalena
No hay comentarios:
Publicar un comentario