sábado, 15 de agosto de 2009

Señorita Analía

Hasta mitad de tercer grado, fui una alumna promedio. Una alumna de satisfactorio, siete, bueno, regular, :) , cumplió... Pero una mañana, por algún motivo, la señorita Margarita dejó de dar clases en nuestra aula para buscar mejores rumbos.
Los alumnos lloramos, le hicimos cartas, carteles, y hasta una canción de despedida.

La nueva maestra apareció, nos dio unos divisiones para resolver y una vez que las terminé fui a llevarle mi cuaderno para que las controlara.

Ahí sucedió algo increíble, memorable, inolvidable. Un punto de inflexión en mi vida, la señorita Analía, con una sonrisa, y mano firme, trazó sobre todo el margen de mi cuaderno un: Te felicito!

Ella vio algo en mi, estoy segura. Desde ese momento, con recaidas claro está, dejé de "conformarme" olvidé a la alumna promedio, me convertí desde ese entonces, en una luchadora.

No creo que olvide a la señorita Analía...

Estas lineas son dedicadas a todos los docentes que con un gesto tan simple, cambian para bien, la vida de sus alumnos...

La Magdalena

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