Cursaba el sexto grado de primaria. La escuela no quedaba precisamente cerca de mi casa, así que iba en bicicleta.
Un día en particular, me entregaron un trabajo práctico, con mamá estábamos convencidas de que me sacaría una nota baja, es decir, menor a 10 (diez). Pero increíblemente, mi calificación fue diez y contaba con una carátula llena de felicitaciones. No entiendo que vieron en ese trabajo mediocre. El tema se relacionaba al voley, y la materia era historia… ¿Extraño no?
Tomé mi trabajo, lo guardé en la mochila, y esperé con ansias el momento de dirigirme a casa. Sonó el timbre, formamos, cantamos y nos fuimos.
En el camino, al doblar una esquina, una camioneta que trataba de esquivar a una chica que iba en moto, me da un pequeño choquecito, haciéndome volar un poquitititito, mientras mi bici quedaba fuera de servicio.
Recuerdo que cuando desperté, lo que más me importaba era ir a casa, me estaba perdiendo Candy, y quería mostrarle el trabajo a mi mamá.
Así que mientras el señor de la camioneta que arremetió contra mí, trataba de disculparse, yo solo me subí a mi bici para escapar de ese lugar. Claro está, no podía llevarme la pobrecita.
Cargamos a la poderosa en la parte de atrás de la camioneta roja, y me llevó el señor de pelo rubio largo a mi casa. Llegamos, y mi mamá casi se desplomó en el piso al ver mi bicicleta en la camioneta.
Bajé rápido, la abracé, y le dije: _ ¡¡¡Me saqué diez mami!!! ¿Vamos a ver Candy?
El “Chocador” se llevó la bici a la bicicletería y de ese modo, quedó absuelto.
¡¡¡Yo pienso que fue un día genial!!! Porque: _No me pasó nada, me llevaron en auto a la escuela hasta que la poderosa salió de terapia, me mimaron muchísimo ese día, me saqué diez en un trabajo que merecía un 8 y tengo una anécdota más para compartir con vos…
Hasta la Próxima
La Magdalena
jajajajaj sos mi ídola te juro
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