Viví durante un tiempo en una pensión... La plata no sobraba, y ese mes en particular, me había quedado en cero, por lo cual, no podía comprar nada para comer.
Comencé a hablar con unas chicas que vivían en una habitación contigua a la mía, me invitaron a cenar algo que estaban cocinando. Estaba feliz, realmente tenía muchísimo hambre.
Mientras mi estómago esperaba ansioso, llegaron unas amigas de mis vecinas, por lo cual, al darme cuenta que comenzaron a ignorarme rotundamente, decidí refugiarme en mi habitación, rogando que al momento de cenar, no se olvidarían de mi...
Se olvidaron... Yo escuchaba sus pasos y sus voces preparándose para ir a bailar. Finalmente, se fueron.
No lograba dormir, el hambre no me lo permitía.
Cuando ya no escuché ruidos, me dirigí a la cocina, que básicamente era una habitación de cuatro por cuatro como la mía. Busqué sobras (me sentía una ladrona con tanto sigilo al desplazarme ) pero no quedaba nada. La situación me daba risa.
Volví a mi habitación, no recuerdo haber llorado, pero quedó gravada en mí la desesperación con que le pedí a Dios que me ayudara a dormir para olvidar el hambre. Y me dormí...
Al otro día, un tío pasó a buscarme para almorzar... Fuimos a comer a media cuadra de la pensión. Comí todo lo que mi cuerpo podía soportar y más. Le di las gracias muchísimas veces...
Quizás valga la pena mencionar que (mi tío) nunca había ido a verme antes. Que se estaba divorciando de mi tía (hermana de mi mamá) en terribles términos, que al haber un único timbre en la entrada de la pensión, teníamos una contraseña para cada uno y por algún motivo, yo decidí bajar a atender aunque no era mi “señal”. ¿Me creerían si les digo que ese gesto no es propio de su persona?... Pero lo hizo... Me dijo: _ Simplemente, fue un impulso…
Y debo decir, que incluso al recordar esto, ¡¡¡Amo aun más a Dios!!! ¡¡¡Amo cada segundo de mi vida pasada y cada instante de mi vida presente!!!
No puedo describirlo, pero para mi, en ese instante, como en muchos otros, era Dios quién me sostenía, quién me impulsaba, quién que cuidaba, quién me resucitaba…
Esa no fue la primera vez, pero sí la última en que pasé hambre.
Este es mi patrimonio, mi carta de presentación, esta es mi historia y juro que no la cambiaría por nada...
Hasta la Próxima
La Magdalena
sos lo mas!! Te quiero magdalena y segui luchando como hasta ahora
ResponderEliminarQue hermosa experiencia...muy fuerte!!!
ResponderEliminar